martes, 16 de junio de 2009

España, el país de las oportunidades.


Esta mañana en la cola de la pescadería una señora comentaba con otra algo que comparto y por lo tanto lo voy a dar como propio.

Decía:

El caso es que estoy muy preocupada. He oído en la radio mientras desayunaba que el 35% de las bandas rumanas están afincadas en España, que el periódico ABC ha tenido acceso a un informe del Ministerio de Interior de Rumania donde se afirma, según el periódico mencionado, que:

«el 35 por ciento de las operaciones desarrolladas por los grupos de crimen organizado a nivel internacional tienen relación con España», mientras que las operaciones llevadas a cabo por esos mismos grupos «en Italia, Holanda y Gran Bretaña juntas llegan sólo al 30 por ciento». De ahí que se concluya que nuestro país es el preferido por bandas internacionales.

España es el país de las oportunidades para estos grupos de delincuencia organizada. Se sienten muy cómodos. Trafican con inmigrantes ilegales a los que obligan a mendigar y cometer pequeños hurtos. Explotan sexualmente a las mujeres. Trafican con droga. Trafican con coches de lujo robados. Falsifican moneda. Realizan fraudes con tarjetas de crédito e informáticos.

El Ministerio de Interior rumano, en febrero de 2008, calculaba que 1 de cada 10 rumanos afincados en España contaba con antecedentes policiales. Es cierto que desconocemos el alcance de los delitos cometidos y si muchos de ellos son delitos o simplemente consideraciones políticas de una revolución post comunista. No hay que olvidar que en la década de los 80 del pasado siglo, Ceausescu en su afán por reducir la deuda externa, implantó lo que se fue a llamar la “racionalización”, una reducción drástica de los artículos de primera necesidad, lo que llevó a la población a la Revolución de 1989. A ella, le sucedió un largo periodo de transición donde el fraude y la inflación camparon a sus anchas, con lo que muchos jóvenes decidieron emigrar a España e Italia principalmente.

Se comienzan a oír voces que claman por una ley de vagos y maleantes, como en los mejores tiempos de la dictadura.

Si es cierto que las leyes deben cambiar en este y en otros muchos sentidos. Los delincuentes seguirán capeando el temporal legal mientras los pequeños robos sin violencia inferiores a 400 € no se consideren delito. De esta manera cualquier ladronzuelo con antecedentes larguísimos por faltas, no pasa ni por comisaría. Una solución podría ser, que una vez que la suma de las cantidades robadas en las faltas sobrepasaran una cantidad lógica, 2.000 €, se deportara a estos aprendices de mafiosos a sus respectivos países.

Y la otra le contesta:

Tengo entendido que en Rumania escasea la mano de obra.


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2 comentarios:

Eduardo Céspedes dijo...

Egun on Iñigo; aunque también te he respondido en mi blog, creo que no puedo por menos que hacerlo también en el tuyo.

La verdad es que acabo de publicar una entrada recordando nuestra conversación del otro día tomando el café y, qué quieres que te diga, que ma has animado a seguir publicando despues de estos meses de... asueto? (jajaja)

Nos vemos...

Iñigo dijo...

Gracias Eduardo por participar y por retomar tu blog.
Nos leemos...