miércoles, 10 de diciembre de 2008

Por una nueva Constitución


En este mundo en el que afortunadamente nos ha tocado vivir, sabemos (o al menos lo intentamos) discernir entre el mal y el bien, entre la fantasía y la realidad. Todo ello se debe a que vivimos en un país donde las medias-libertades existen. Nuestros padres y hermanos mayores (de los que ya peinamos canas) en su juventud no tuvieron tanta suerte y la única manera que tenían de defender la libertad era en la oscura clandestinidad. Fueron unos tiempos en los que la sombra del generalísimo era demasiado alargada y la mano represora y egoísta de sus confidentes, que haciendo el mal alimentaban su cómodo e inseguro bienestar, llegaban a todos los rincones.

Si tengo la enorme fortuna, cosa que dudo, de que alguien lea estos pensamientos, entenderá que si digo, que en aquellos tristes, grises y represaliados años la figura de ETA podría haber sido necesaria, en esta época de semilibertades no lo es en absoluto. Digo esto, porque creo que siempre habrá alguien que no sea capaz de separar política de cultura, ya que los principios de esta gente (si es que los tienen, cosa que dejé de dudar hace ya un tiempo) han pasado a ser meramente políticos. Un pueblo formado y culto es mucho más difícil de doblegar a las armas y a la sinrazón de unos personajes anclados en el pasado. Por suerte, somos ya una inmensa mayoría los afortunados que hemos sido capaces de progresar en nuestros pensamientos.

Pero... no toda la culpa la tiene quién utiliza métodos violentos y nunca justificables para defender su sin razón. En un Estado de Derecho (y de derechas) democrático pero rancio, con una Constitución heredada del franquismo, en el que se vulneran la libertad de expresión y los derechos civiles se cierran medios de comunicación y se juzga y encarcela a sus responsables. Se expulsan (o se les impide dar representación a un ideal) de parlamentos y ayuntamientos a representantes elegidos en las urnas democráticamente. En el que como denuncia Amnistía Internacional aún existe la tortura como en los “viejos tiempos” en la Puerta del Sol, en el que se encarcela (con razón pues han cometido delitos siempre graves) a presos políticos y a modo de castigo para sus familiares se les aleja todo lo posible de sus pueblos, en el que se “mantiene” a una Familia Real impuesta por un dictador.

Pienso que esto podría cambiar y el primer paso comenzaría con una nueva Constitución mucho mas moderna y progresista. Donde se pudiera dejar elegir al pueblo su derecho a decidir. Donde no tuviera cabida una Ley de Partidos y se asegurara plenamente la libertad de expresión. Donde la Casa Real en caso de tener que seguir existiendo y ojalá no, fuera mantenida por si misma y por sus partidarios. El Rey dispondrá de 8,7 millones de euros (casi 1.450.000.000 de pesetas) en el año 2009 y la Constitución le permite distribuirlos libremente entre su familia en tiempos en los que la economía entrará en clara y grave recesión, en tiempos en los que muchas familias (no reales) tendrán que conformarse, con suerte, en llevar pollo y patatas a sus mesas esta navidad. El gobierno recomienda apretarnos el cinturón.
Sería un buen principio para nuevos y mejores tiempos...

¡Paz, salud y libertad!

Iñigo.







1 comentario:

Oskar dijo...

La cuestión es que a todos los que chupan de este sistema les importa un bledo lo que opinemos, es más, prefieren que no opinemos. Si no pensamos mucho mejor. Más seguros se sienten.

Es necesaria una nueva Constitución, sobre todo una en la que los ciudadanos seamos los verdaderos protagonistas.